martes, 10 de junio de 2008

YO Y MI OTRO YO

Estoy parada frente al espejo de mi cuarto y me reconozco en la imagen que veo, pero no soy yo. El espejo se interpone entre nosotras, ambas lo sabemos. Pero ella sabe más, ella sabe por anticipado. Es mi facsímile diabólico y anticipado. Lee el mismo diario todas las mañanas, saluda a mis invitados y se pasea por mi casa, que es su casa cuando yo no estoy, o me sigue a la vidriera del café, al charco de la calle, al lustre de la oficina de mi jefe… la detesto.

Ya no se si lo que vislumbro cuando la veo soy yo o es ella consumiéndome paulatinamente, con paciencia, lacerándome con su mirada, mi mirada.

Ella lleva la cara de la muerte y la penumbra.

Ahora estoy parada frente al espejo de mi cuarto y me reconozco en la imagen que veo, pero no soy yo. Ahora no aguanto. Ahora es ella o soy yo. No soporto una copia que me suplante, quizás no me soporto. Tomo el último sorbo de este champagne barato y le reviento un botellazo en la cara a la del otro lado y ¡zás!, siete años de mala suerte pero a quién le importa ahora. Dejo el espejo hecho añicos y me voy a dormir. En fracciones de segundo veo mi vida pasando frente a mí y comprendo, ahora comprendo pero ya es demasiado tarde. Ahora floto y me veo desde afuera, ahora sí me veo. Esa soy yo, esa era yo.

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